Dame, llama invisible, espada fría,
tu persistente cólera,
para acabar con todo,
oh mundo seco,
oh mundo desangrado,
para acabar con todo.
Arde, sombrío, arde sin llamas,
apagado y ardiente,
ceniza y piedra viva,
desierto sin orillas.
Arde en el vasto cielo, laja y nube,
bajo la ciega luz que se desploma
entre estériles peñas.
Arde en la soledad que nos deshace,
tierra de piedra ardiente,
de raíces heladas y sedientas.
Arde, furor oculto,
ceniza que enloquece,
arde invisible, arde
como el mar impotente engendra nubes,
olas como el rencor y espumas pétreas.
Entre mis huesos delirantes, arde;
arde dentro del aire hueco,
horno invisible y puro;
arde como arde el tiempo,
como camina el tiempo entre la muerte,
con sus mismas pisadas y su aliento;
arde como la soledad que te devora,
arde en ti mismo, ardor sin llama,
soledad sin imagen, sed sin labios.
Para acabar con todo,
oh mundo seco,
para acabar con todo.
sábado, 22 de mayo de 2021
Acabar con todo - Octavio Paz
martes, 2 de febrero de 2021
¡Matemos a los pobres! - Charles Baudelaire
Durante quince días me recluí en la habitación, rodeado de los libros de moda entonces -hará diez y seis o diez y siete años-; quiero decir de los libros en que se trata del arte de hacer a los pueblos dichosos, buenos y ricos en veinticuatro horas. Había, pues, digerido -es decir, tragado- todas las elucubraciones de esos contratistas de la felicidad pública de los que aconsejan a todos los pobres que se hagan esclavos y de los que llegan a persuadirles de que todos son reyes destronados-. No habrá de causar sorpresa que estuviese yo entonces en una disposición de espíritu cercana del vértigo o de la estupidez.
Únicamente me había parecido que sentía, confinado en el fondo de mi intelecto, el germen obscuro de una idea superior a todas las fórmulas de buena mujer, cuyo diccionario había recorrido yo no hacía mucho. Pero no era más que la idea de una idea, algo infinitamente vago.
Y salí con una gran sed. Porque el gusto apasionado de las malas lecturas engendra una necesidad en proporción de aire libre y de refrescos.
A punto de entrar en la taberna, un mendigo me alargó el sombrero, con una de esas miradas inolvidables que derribarían tronos si el espíritu moviese la materia y si los ojos de un magnetizador hiciesen madurar las uvas.
Al mismo tiempo oí una voz que me cuchicheaba al oído, una voz que reconocí perfectamente: era la de un Ángel bueno o la de un Demonio bueno, que a todas partes me acompaña. Puesto que Sócrates tenía su Demonio bueno, ¿por qué no había yo de tener mi Ángel bueno, y por qué no tendría, como Sócrates, el honor de alcanzar mi certificado de locura, firmado por el sutil Lélut y por el avispado Baillarger?
Esta diferencia existe entre el Demonio de Sócrates y el mío; que el de Sócrates no se le manifestaba sino para defender, avisar o impedir, y el mío se digna aconsejar, sugerir, persuadir. El pobre Sócrates no tenía más que un Demonio prohibitivo; el mío es gran afirmador, el mío es Demonio de acción, Demonio de combate.
Su voz, pues, me cuchicheaba esto: «Sólo es igual a otro quien lo demuestra, y sólo es digno de libertad quien sabe conquistarla.»
Inmediatamente me arrojé sobre mi mendigo. De un solo puñetazo le hinché un ojo, que en un segundo se volvió del tamaño de una pelota. Me partí una uña al romperle dos dientes, y como no me sentía con fuerza bastante, porque soy delicado de nacimiento y me he ejercitado poco en el boxeo, para matar al viejo con rapidez, le cogí con una mano por la solapa del vestido, le agarré del pescuezo con la otra y empecé a sacudirle vigorosamente la cabeza contra la pared. He de confesar que antes había inspeccionado los alrededores en una ojeada, para comprobar que en aquel arrabal desierto me encontraba, por tiempo bastante largo, fuera del alcance de todo agente de policía.
Como en seguida, de un puntapié en la espalda, bastante enérgico para romperle los omoplatos, acogotara al débil sexagenario, me apoderé de una gruesa rama que estaba caída y le golpeé con la energía obstinada de los cocineros que quieren ablandar un biftec.
De repente -¡Oh milagro!, ¡oh goce del filósofo que comprueba lo excelente de su teoría!- vi que la vieja armazón de huesos se volvía, se levantaba con energía, que nunca hubiera sospechado yo en máquina tan descompuesta, y con una mirada de odio que me pareció de buen agüero, el decrépito malandrín se me echó encima, me hinchó ambos ojos, me rompió cuatro dientes, y con la misma rama me sacudió leña en abundancia. Con mi enérgica medicación le había devuelto el orgullo y la vida.
Hícele señas entonces, para darle a entender que yo daba por terminada la discusión, y, levantándome tan satisfecho como un sofista del Pórtico, le dije: «¡Señor mío, es usted igual a mí! Concédame el honor de compartir conmigo mi bolsa; y acuérdese, si es filántropo de veras, que a todos sus colegas, cuando la pidan limosna, hay que aplicarles la teoría que he tenido el dolor de ensayar en sus espaldas.»
Me juró que se daba cuenta de mi teoría y que sería obediente a mis consejos.
martes, 5 de enero de 2021
Gaspar Noé - Seul contre tous. Película completa subtitulada al español
Sinopsis
Francia, 1980. Un carnicero (Philippe Nahon) vive solo con su hija tras ser abandonado por su mujer. Un día la niña tiene su primera regla y corre hasta la carnicería de su padre que, al ver la sangre, cree que la pequeña ha sido violada. El carnicero sale enfurecido de la tienda y acaba agrediendo a un inocente. La niña es internada y él encerrado en prisión…
Para ver la película, diríjase al siguiente link: https://zoowoman.website/wp/movies/solo-contra-todos/
lunes, 4 de enero de 2021
Gaspar Noé - Enter the Void. Película completa subtitulada en español.
Para ver la película dirigirse al siguiente link: https://zoowoman.website/wp/movies/enter-the-void/
Sinopsis
Oscar y su hermana Linda viven desde hace poco en Tokyo. Él sobrevive traficando con drogas, ella trabaja como stripper en un club nocturno. Durante un forcejeo con la policía, Oscar cae herido tras un disparo. Aunque esté agonizando, su espíritu, fiel a la promesa de no abandonar a su hermana, rechaza abandonar el mundo de los vivos. Su espíritu vaga ahora por la ciudad y sus visiones son cada vez más caóticas.
domingo, 3 de enero de 2021
jueves, 26 de noviembre de 2020
Romance para una niña triste - Yoli Rotenberg
María yace en la cama
-un triste camastro viejo-
y sus ojos ya se niegan
a dejar volar los sueños.
A menudo, por las noches
mientras reposa su cuerpo,
María se va volando
por la ventana del viento…
para imaginar un cuento…
para que nunca el dolor
siga azotando sus huesos.
María sueña despierta
con un vestido de flecos
y en vez de estar en el campo
se ve de pronto en el pueblo
riendo con otras niñas
peinado su pelo crespo
dando vueltas por la plaza
para ver a su moreno…
Pero nada modifica
ese destino tan cruento
mañana hay que trabajar
sin quejas y sin remedio
aunque no aguante su cuerpo
aunque el dolor la torture
y la envuelva siempre el miedo
que a la noche su padrastro
regrese de nuevo ebrio
e intente como otras veces
manosear su flaco cuerpo.
María trabaja duro
lava, limpia, con esmero
la casa de sus patrones
desde aquel día de duelo
en que su madre al parir
se fue derechito al cielo.
Ahí quedaban sus hermanos
los tres eran muy pequeños
María dejó la escuela
pues debió encargarse de ellos
Pero no fue suficiente
También la casa del dueño
le tocaba refregar
para pagar su sustento.
Y allí , entonces, sin su mama
se convirtieron en huecos
los sueños que cobijaba
de ser como su maestro,
de estudiar hasta que un día
pueda mostrar su cuaderno
orgullosa de leer
y capaz, escribir versos…
María siente sus párpados,
que el cansancio vuelve quietos,
como se van deslizando
junto con todos sus sueños.
Y piensa porque la muerte
acortó cruel a su tiempo…
porqué con sus quince años
-si dicen que Dios es bueno-
le tocaba este castigo
que quemaba como el fuego.
Afuera ya está lloviendo
resuena fuerte algún trueno,
y María se adormece
en un espacio que es tenso .
La tristeza ya se adueña
de sus tristes pensamientos
porque a tantas ilusiones
las borró un presente huero.
Un presente sin futuro,
sin estudio, sin moreno
que entre sus brazos la apriete
y le otorgue su consuelo.
Sus hermanitos dormidos
y María, como un ciego,
va palpando ese dolor
que ya no tiene remedio.
Yoli Rotenberg
sábado, 10 de octubre de 2020
viernes, 25 de septiembre de 2020
CONTRA LA REALIDAD
Caminaba por un prado de sueños,
sin mirar el camino,
quizá no había camino que caminar,
solo los sueños por los que caminaba,
entonces tropecé,
y me fui de bruces no contra los sueños,
sino contra la palabra realidad.
miércoles, 9 de septiembre de 2020
ESPECULACIÓN DEL INSOMNIO
He aquí tus ojeras, dos alforjas de piel envejecida
Donde atesoras las imágenes de tus innumerables insomnios,
Tantas noches que ya carecen de cuenta, y son más bien
Cuentas de un rosario erótico y fúnebre,
Donde lo único que duerme es la nostalgia de lo que no fue
Ni será ya. Animal que no encuentra el sueño
Fuera de las píldoras azules, pero que tampoco revocan
Las imágenes que un Schiele masturbatorio
Convocarían para tu paradójica seducción lunar
En la fronda lacustre de cada noche en vela,
En las que elevas oraciones por el olvido de Cioran.
Pero no hay qué hacer, quizá pasear por el departamento desierto
En la noche sin sueño, Orfeo en un infierno baldío sin Ofelia,
Donde sólo puedes rescatar fantasmas.
Mujeres que no tuviste y abandonaste antes de poseerlas
En las puertas de la última página de tu ejemplar
Apócrifo de la Educación sentimental,
Y Flaubert no es una buena lectura para conciliar el sueño.
Sesenta y tantos años no son pocos, pesan, pasan, penan.
Y el sueño ahora se recoge como las mareas siguiendo el rostro
De la luna llena, argenta, y no te queda otra
Que adherirte como percebe a su porosidad.
Una quilla torcida y varada en la playa seca donde el Recalentamiento
De la tierra ha hecho de las suyas y siempre contra las tuyas.
Tristes, entonces, tus metáforas bajan sus bonos
En la retórica bursátil y la memoria, en franca quiebra
De imágenes dichosas.
Y la peste y la peste y la peste
Y mañana, no quiero reiterar, William, y mañana y mañana,
Tus palabras ya tan citadas.






