miércoles, 16 de mayo de 2018
miércoles, 2 de mayo de 2018
martes, 1 de mayo de 2018
AY
Hay una esquina sobre la esquina.
Una calle sobre la calle.
Una ventana sobre la ventana.
Una puerta sobre la puerta.
Y en medio, otro medio.
Medio tonto.
Medio tardío.
Un remedio de realidad.
Que en realidad es fantasía.
Hay otro yo y otro tú.
Otro nombre para dejar de nombrar o bien,
donde nombrar es volverse lo nombrado.
Hay más donde menos.
Cuando menos es lo que hay.
Ay.
Una calle sobre la calle.
Una ventana sobre la ventana.
Una puerta sobre la puerta.
Y en medio, otro medio.
Medio tonto.
Medio tardío.
Un remedio de realidad.
Que en realidad es fantasía.
Hay otro yo y otro tú.
Otro nombre para dejar de nombrar o bien,
donde nombrar es volverse lo nombrado.
Hay más donde menos.
Cuando menos es lo que hay.
Ay.
martes, 10 de abril de 2018
martes, 3 de abril de 2018
EMILE CIORAN, BREVIARIO DE PODREDUMBRE (FRAGMENTO)
Me seducen las distancias lejanas, el inmenso vacío que proyecto sobre el mundo. Crece en mí una sensación de vacío: se infiltra en mi cuerpo un fluido ligero e impalpable.
En su avance, como dilatación hasta el infinito, siento la presencia misteriosa de los sentimientos más contradictorios que ha acogido jamás el alma humana.
Soy feliz e infeliz a la vez.
Estoy exaltado y deprimido, desbordado por ese placer y la desesperación en la más contradictoria de las armonías.
Estoy tan alegre y tan triste que en mis lágrimas se reflejan el cielo y la tierra al mismo tiempo.
Aunque sea solamente por la alegría de mi tristeza, quería que no hubiera más muerte en esta tierra.
POEMA DE UNA TARDE DE DOMINGO. Diego A Martínez
Poema de una tarde de domingo
Empiezo a acostumbrarme a la agonía.
Respiro,
camino,
existo,
coexisto.
Las horas deslizan como sombras
en la extensión del día
—de los días—.
Y la muerte me mira
desde los espejos.
Y las estatuas arden bajo el calor del sol.
Y ya no hay esperanza para algunos
que bajaron sus armas
ante el grito del mundo,
de la vida.
Hay un ciento de voces
dentro de mi cabeza
que intentan darme luz.
Mi propia libertad
a terminado
por encarcelarme.
No puedo ver el tunel.
Soy un ciego.
Y siento que hay algunas compañías
que nos hacen sentir
mucho más solos.
Que me pica el recuerdo
en ese punto exacto
donde en algún momento
tuvo cupo el olvido.
Que la paz es un sitio
que no nos pertenece
y el amor
una guerra
que nunca se termina.
Que siempre se me olvida
como demonios ser,
porque yo soy el pájaro,
y a la vez
soy
la jaula.
—Diego A Martínez.
Empiezo a acostumbrarme a la agonía.
Respiro,
camino,
existo,
coexisto.
Las horas deslizan como sombras
en la extensión del día
—de los días—.
Y la muerte me mira
desde los espejos.
Y las estatuas arden bajo el calor del sol.
Y ya no hay esperanza para algunos
que bajaron sus armas
ante el grito del mundo,
de la vida.
Hay un ciento de voces
dentro de mi cabeza
que intentan darme luz.
Mi propia libertad
a terminado
por encarcelarme.
No puedo ver el tunel.
Soy un ciego.
Y siento que hay algunas compañías
que nos hacen sentir
mucho más solos.
Que me pica el recuerdo
en ese punto exacto
donde en algún momento
tuvo cupo el olvido.
Que la paz es un sitio
que no nos pertenece
y el amor
una guerra
que nunca se termina.
Que siempre se me olvida
como demonios ser,
porque yo soy el pájaro,
y a la vez
soy
la jaula.
—Diego A Martínez.
Franz Kafka Fragmento:
«Si el libro que estamos leyendo no nos obliga a despertarnos como un mazazo en el cráneo, ¿para qué molestarnos en leerlo? ¿Para que nos haga felices, como dices tú? Cielo santo, ¡seríamos igualmente felices si no tuviéramos ningún libro! Los libros que nos hacen felices podríamos escribirlos nosotros mismos si no nos quedara otro remedio. Lo que necesitamos es libros que nos golpeen como una desgracias dolorosa, como la muerte de alguien a quien queríamos más que a nosotros mismos, libros que nos hagan sentirnos desterrados a las junglas más remotas, lejos de toda presencia humana, algo semejante al suicidio. Un libro debe ser el hacha que quiebre el mar helado dentro de nosotros. Eso es lo que creo». Franz Kafka.
viernes, 30 de marzo de 2018
E. M. Cioran, 1966, La caída en el tiempo.
"La civilización, con todo su aparato, está fundamentada en nuestra propensión a lo irreal y a lo inútil. Si consintiéramos en reducir nuestras necesidades, en no satisfacer más que las indispensables, ésta se hundiría de inmediato. Así, para durar, se reduce a crearnos siempre nuevas necesidades, multiplicándolas sin descanso, pues la práctica general de la ataraxia le traería consecuencias más graves que las de una guerra de destrucción total. La civilización, al agregarle a los inconvenientes fatales de la naturaleza los inconvenientes gratuitos, nos obliga a sufrir doblemente, diversifica nuestros tormentos y refuerza nuestras desgracias. Y que no vengan a machacarnos que ella nos ha curado del miedo. De hecho, la correlación es evidente entre la multiplicación de nuestras necesidades y el acrecentamiento de nuestros terrores. Nuestros deseos, fuente de nuestras necesidades, suscitan en nosotros una constante inquietud, intolerable de una manera muy diferente al escalofrío que se siente ante algún peligro de la naturaleza. Ya no temblamos a ratos, temblamos sin parar. ¿Qué hemos ganado con trocar miedo por ansiedad? ¿Y quién no escogería entre un pánico instantáneo y otro difuso y permanente? La seguridad que nos envanece disimula una agitación ininterrumpida que envenena nuestros instantes, los presentes y los futuros, haciéndolos inconcebibles. Feliz aquel que no resiente ningún deseo, deseo que se confunde con nuestros terrores. Uno engendra a los otros en una sucesión tan lamentable como malsana. Esforcémonos mejor en aguantar el mundo y en considerar cada impresión que recibimos como una impresión impuesta que no nos concierne y que soportamos como si no fuera nuestra. «Nada de lo que sucede me concierne, nada es mío», dice el Yo cuando se convence de que no es de aquí, que se ha equivocado de universo y que su elección se sitúa entre la impasibilidad y la impostura."
viernes, 8 de diciembre de 2017
BRIQUET
No tengo ningún lugar al que volver,
nadie espera mi regreso
a ninguna parte,
quemé mi casa
con mi familia dentro
y no he vuelto a mirar atrás
jamás.
Pienso en todos los cadáveres,
en los miles de millones de muertos
que me precedieron,
en los llantos y desgarros
que prepararon la historia
para que yo pudiese existir.
Y francamente, querida,
me importan una mierda.
De pequeño conocí una de las leyes del mar.
Aquello que encuentres abandonado será tuyo.
Si lo descuidas, te olvidas
o dejas de disfrutarlo,
ya no te pertenecerá.
¿Por qué dicen que ese loco habla solo?
Porque no son capaces de escuchar.
He cortado y entrelazado los hilos sangrientos
del relato que nos legaron
y nada encaja.
Nada, salvo el humo lejano
de los otros incendios
que nos trataron de ocultar.
Soy el niño del bidón de gasolina.
No pongas esa cara,
sé que ahora mismo estás pensando
en dónde dejaste tu mechero.
nadie espera mi regreso
a ninguna parte,
quemé mi casa
con mi familia dentro
y no he vuelto a mirar atrás
jamás.
Pienso en todos los cadáveres,
en los miles de millones de muertos
que me precedieron,
en los llantos y desgarros
que prepararon la historia
para que yo pudiese existir.
Y francamente, querida,
me importan una mierda.
De pequeño conocí una de las leyes del mar.
Aquello que encuentres abandonado será tuyo.
Si lo descuidas, te olvidas
o dejas de disfrutarlo,
ya no te pertenecerá.
¿Por qué dicen que ese loco habla solo?
Porque no son capaces de escuchar.
He cortado y entrelazado los hilos sangrientos
del relato que nos legaron
y nada encaja.
Nada, salvo el humo lejano
de los otros incendios
que nos trataron de ocultar.
Soy el niño del bidón de gasolina.
No pongas esa cara,
sé que ahora mismo estás pensando
en dónde dejaste tu mechero.
miércoles, 25 de octubre de 2017
LA LEYENDA DEL SANTO BEBEDOR
Bebe porque llegó la primavera
y las flores y porque las flores pronto van a morir
bebe porque es de día y quiere escuchar un blues
y los blues son una enfermedad musical nocturna
bebe porque murió su madre hace 11 años
y aun no ha podido llorar por ella
bebe porque regresó la primavera y las flores
y le alegra tanta belleza tanta polen
bebe porque leyó esta mañana un poema de li.po
y le dio sed
bebe porque recordó un bar oscuro
en el barrio de la estación central donde bebió con una
chica y se besaron y después se olvidaron
o la chica pensó que era demasiado bebedor y lo abandonó
bebe porque no sabe del abandono
bebe porque jamás conoció ni conocerá Italia
bebe porque en Italia bebió tanto que olvido
que conoció Italia
bebe porque cree en otras vidas y no las recuerda
bebe por el olvido de lo que recuerda
y por la memoria de lo que olvidó
bebe porque está feliz
bebe porque está triste
bebe porque está enamorado
y bebe porque el amor le duele
bebe porque una rosa se está deshojando en su balcón
y mañana la rosa será puros pétalos en la tierra
de su balcón
entonces bebe porque imagina que su balcón es una tumba
bebe porque las rosas mueren
y una rosa es una rosa es una rosa
bebe porque recuerda que mataron a su mejor amigo
el 24 de diciembre de 1974
bebe porque esa noche todos sus amigos
bebieron por esa muerte
y bebe por el recuerdo de esa noche ebria y triste
bebe por el recuerdo de esa tristeza no porque esté triste ahora, aunque está triste ahora y por eso también bebe
bebe porque malcolm lowry porque charles jackson
porque chejov porque carver
bebe por los que dejaron la bebida e igual murieron
por culpa del alcohol
y por los que no transigieron con la sobriedad
bebe por poe por el tote por el barry
bebe por la euforia y la disforia
bebe por el estado de las cosas
y las cosas del estado
bebe porque recuerda una playa solitaria
y por la chica que se fue al mar en esa playa solitaria
bebe por sus suicidas su padre su tío su madre su primo
bebe porque el mar lo acecha en las noches
bebe porque le duele el pie y mucho
bebe porque así ve la primavera en invierno
y el invierno en primavera
bebe porque leyó a joseph roth y cree en los milagros
y cree que al beber vendrán milagros
bebe porque cree que el alcohol es como la virgen
y tambien como baco
o como la virgen y baco copulando
en su mente dañada por tanto alcohol
bebe en fin bebe porque no le gusta la vida
y tampoco la muerte
bebe, entonces, porque la botella es el limbo
ese bar que nunca cierra y nadie te cobra por el alcohol
y afuera silva el viento y ve pasar los pétalos
de las rosas que el mismo deshojó
de tanto beber y tanto amar.
Thomás Harris Espinoza
y las flores y porque las flores pronto van a morir
bebe porque es de día y quiere escuchar un blues
y los blues son una enfermedad musical nocturna
bebe porque murió su madre hace 11 años
y aun no ha podido llorar por ella
bebe porque regresó la primavera y las flores
y le alegra tanta belleza tanta polen
bebe porque leyó esta mañana un poema de li.po
y le dio sed
bebe porque recordó un bar oscuro
en el barrio de la estación central donde bebió con una
chica y se besaron y después se olvidaron
o la chica pensó que era demasiado bebedor y lo abandonó
bebe porque no sabe del abandono
bebe porque jamás conoció ni conocerá Italia
bebe porque en Italia bebió tanto que olvido
que conoció Italia
bebe porque cree en otras vidas y no las recuerda
bebe por el olvido de lo que recuerda
y por la memoria de lo que olvidó
bebe porque está feliz
bebe porque está triste
bebe porque está enamorado
y bebe porque el amor le duele
bebe porque una rosa se está deshojando en su balcón
y mañana la rosa será puros pétalos en la tierra
de su balcón
entonces bebe porque imagina que su balcón es una tumba
bebe porque las rosas mueren
y una rosa es una rosa es una rosa
bebe porque recuerda que mataron a su mejor amigo
el 24 de diciembre de 1974
bebe porque esa noche todos sus amigos
bebieron por esa muerte
y bebe por el recuerdo de esa noche ebria y triste
bebe por el recuerdo de esa tristeza no porque esté triste ahora, aunque está triste ahora y por eso también bebe
bebe porque malcolm lowry porque charles jackson
porque chejov porque carver
bebe por los que dejaron la bebida e igual murieron
por culpa del alcohol
y por los que no transigieron con la sobriedad
bebe por poe por el tote por el barry
bebe por la euforia y la disforia
bebe por el estado de las cosas
y las cosas del estado
bebe porque recuerda una playa solitaria
y por la chica que se fue al mar en esa playa solitaria
bebe por sus suicidas su padre su tío su madre su primo
bebe porque el mar lo acecha en las noches
bebe porque le duele el pie y mucho
bebe porque así ve la primavera en invierno
y el invierno en primavera
bebe porque leyó a joseph roth y cree en los milagros
y cree que al beber vendrán milagros
bebe porque cree que el alcohol es como la virgen
y tambien como baco
o como la virgen y baco copulando
en su mente dañada por tanto alcohol
bebe en fin bebe porque no le gusta la vida
y tampoco la muerte
bebe, entonces, porque la botella es el limbo
ese bar que nunca cierra y nadie te cobra por el alcohol
y afuera silva el viento y ve pasar los pétalos
de las rosas que el mismo deshojó
de tanto beber y tanto amar.
Thomás Harris Espinoza
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