martes, 26 de febrero de 2013

Entrevista a Alejandra Pinto, anarcofeminista chilena: "La anarquía es un suelo fecundo para las mujeres"


Entrevista a Alejandra Pinto, anarcofeminista chilena y coautora con Adriana Palomera, del libro "Mujeres y Prensa Anarquista en Chile [1897-1931]", editado recientemente por Ediciones Espíritu Libertario, de Santiago de Chile
Agencia de Noticias Anarquistas: ¿Como surgió la idea y la motivación de escribir "Mujeres y prensa anarquista en Chile [1897-1931]"?
Alejandra Pinto: En realidad, fue poco lo escribimos nosotras, junto a Adriana Palomera. Lo que más hicimos fue transcribir los textos escritos por mujeres en prensa anarquista que encontramos en periódicos microfilmados en la Biblioteca Nacional de Santiago de Chile.
La motivación inicial fue como una especie de conjugación y encuentro entre lo que estaba haciendo Paloma para su tésis de magíster y mis propias ganas de indagar en los archivos. Ella tenía contratada a una amiga en común, Jacquelín Peña, que iba una o dos veces a la semana a revisar periódicos anarquistas de comienzos del siglo XX para extraer de allá la información sobre el anarquismo en la patagonia. Yo supe de su trabajo y me picó el bichito de buscar textos escritos por mujeres, luego Paloma le encargó lo mismo a Jacquelin, así es que como estábamos haciendo las dos lo mismo, decidimos unificar fuerzas y hacer una sola búsqueda. Luego Jacquelin se retiró y quedamos las dos.
ANA: ¿Además de la Biblioteca Nacional de Santiago del Chile investigaron en otros archivos, por ejemplo, en los archivos personales de compañeros o agrupaciones anarquistas? ¿Fueron muchos años de investigación reuniendo material?
Alejandra: De hecho, los periódicos microfilmados eran todos anarquistas. Por eso los escogimos. Mi socia, Adriana Palomera es del área de la historia por lo que tuvo acceso a la bibliografía pertinente que nos permitió seleccionar los periódicos en los cuales buscar.
Sí había más material de otros escritores ácratas, algunos muy interesantes y con mucha vigencia. Nos demoramos como dos años en juntar el material y luego otros tantos en publicarlo. Llevamos años con este trabajo que fue absolutamente autogestionado y autofinanciado...
ANA: ¿La presencia de las mujeres en la prensa anarquistas era común, voluminosa, o algo "solitaria" y esporádica?
Alejandra: Podríamos decir que es una presencia que oscila entre lo marginal y lo establecido como norma “correcta”. Encontramos cerca de 70 textos escritos por mujeres en una decena de periódicos en un lapso de tiempo que bordea la treintena. Es decir, si lo analizas en términos de cantidad no es mucho. Pero el anarquismo siempre ha estado “preocupado” por el tema de “la mujer”. También encontramos textos escritos por hombres que tocaban el tema de “la mujer”.
ANA: ¿Las mujeres escribian sobre cualquier tema, o sobre algo más especifico del "universo" femenino?
Alejandra: La verdad es que las mujeres formaban parte, como tales, de un movimiento político más extenso que era el anarquismo o la lucha social. Ellas eran mujeres, ante todo, pero también eran instigadoras, luchadoras sociales. Su textos son, en su mayoría, arengas para que las mujeres despierten y se incorporen a la lucha social, pero desde una perspectiva femenina. Es en el cruce que se da entre lo femenino y la lucha social desde donde hablan.
Tenemos que pensar que en aquella época, albores del siglo XX, la denominada “cuestión social” en Chile estaba en pleno auge. Es decir las condiciones de vida y de trabajo de miles de chilenos y chilenas eran demasiado precarias. Por eso las mujeres se levantan y critican al capitalismo y nos hablan de cómo las mujeres deben participar y sumarse a la lucha social.
Existen también algunos textos que nos hablan de lo específico de la dominación de la mujer, del yugo del matrimonio, de lo poco libre que es. Estos textos podríamos decir que son más específicamente “feministas”, aunque para las libertarias el feminismo era algo burgués de lo que no se hacían cargo.
ANA: ¿Algunas de las mujeres investigadas le conmovió en especial?
Alejandra: Me gustó mucho Valentina Franco que es una mujer que escribe desde la Pampa nortina, desde una oficina salitrera. Ella le escribe a una amiga que se va a casar, y en un tono, que yo diría que es muy lésbico, la alerta de todo lo que tendrá que sufrir por casarse y de todo lo que perderá.
Me gustó porque la encuentro avanzada, valiente, pensando en sus condiciones de vida y de encierro ya sean materiales como subjetivas.
ANA: ¿Encontró alguna cosa curiosa al investigar el libro? ¿Una historia interesante?
Alejandra: Tal vez sea este el momento de mencionar, como cosa curiosa, ciertas dudas que expresan algunas “vacas sagradas” del estudio histórico aquí en Chile. Me han planteado las dudas de que estos textos hayan sido escritos por mujeres. Es decir, se parte de la base de que las mujeres eran incapaces de escribir estos textos, lo que implica, una vez más, un sexismo aberrante. Se duda de la autenticidad de la autoría de estos textos a partir de un prejuicio historiográfico que implica que muchos hombres tomaban pseudónimos de mujer por lo que es muy probable que muchos de nuestros textos no sean escritos por mujeres.
Nosotras encaramos ese prejuicio y aclaramos en la introducción que, aun cuando no hubieran sido escritos por mujeres, encarnan una subjetividad de lo “femenino”. Pero creemos, vehementemente, que estos textos son en su mayoría de mujeres, porque las mujeres siempre hemos estado en las luchas sociales. Hay que recordad la revolución francesa donde las mujeres eran sus principales agitadoras y que luego, al triunfo de la revolución, se les quitó la categoría de ciudadanas por el temor que les inspiraba a los hombres esta presencia femenina.
ANA: ¿En la época investigada hubo alguna publicación que se haya destacado por haber sido hecha "sólo" por mujeres?
Alejandra: Aquí en Chile no encontramos nada de ese caríz. Pero sabemos que sí hubo periódicos de esa índole en Argentina. Puede que en Chile existieran periódicos hechos sólo por mujeres pero no eran necesariametne anarquistas.
ANA: ¿En sus investigaciones, además de mujeres escritoras anarquistas, encontró mujeres dibujantes, ilustradoras de la prensa anarquista?
Alejandra: "Dibujantes"? No, no encontramos a nadie que fuera ilustradora. Por el momento, al menos, creo que no se nos había ni ocurrido.
ANA: ¿Ustedes continuarán con esas investigaciones, abarcando otras décadas? ¿Algún otro libro en proyectos?
Alejandra: Mi socia tiene más visión proyectiva que yo, yo soy más “presentista”, por vivir el presente. Y ella ya está pensando en seguir con otras líneas de investigación que ya veremos si llegan a término.
ANA: ¿Es posible observar muchas diferencias entre la mujer anarquista de aquella época y las del presente?
Alejandra: Yo diría que, si es que se pudiera hablar de un anarcofeminismo temprano, estamos, más o menos, en las mismas condiciones. Una especificidad femenina que puede llegar al deseo de una organización exclusiva de mujeres, como serán Mujeres Libres de España o posteriormente en los setenta los grupos tras la huella de Peggy Kornegger, cruzado con la “garra” libertaria o ácrata. Es decir la anarquía es un suelo fecundo para las mujeres, porque permite hablar de una dominación que afecta especialmente a las mujeres, pero no exclusivamente a ellas. Permite hablar de que la dominación tiene que ver con el patriarcado y con el capitalismo, en un mismo nivel. No como pensaban las marxistas que una vez solucionado el problema de la “clase” se terminaba el problema de la dominación.
Pienso que tal vez una diferencia importante es los pocos espacios que tenían las mujeres de esa época, en comparación a los espacios que tenemos ahora. Pero somos, básicamente, las mismas mujeres, con sensibilidades similares, con inquietudes similares, que antes y ahora estamos presente en las luchas sociales. Aunque haya cambiado algo el escenario.
ANA: No hice una investigación exhaustiva, pero tengo la sensación de que la presencia de las mujeres en la prensa anarquista actual, en muchos lugares no es muy diferente de la que ocupaban en tiempos pasados. O sea, ocupa un espacio limitado con respecto a los hombres; son los hombres los que escriben, dibujan... Por otro lado, también observo que en la prensa "anarquista verde", esa diferencia no es tan marcada, la participación de las mujeres es mucho más efectiva, ellas se expresan más... ¿Enfin, sabría explicar porqué sucede así?
Alejandra: Tengo la impresión de que en el “anarquismo” en general, se produce poco texto escrito, a no ser honrosas excepciones como son Hernún en Argentina, Tierra y Libertad, El Libertario, lo que publica la Fundación Anselmo Lorenzo, etc. Pero se repite el mismo cánon, la poca producción directa de mujeres.
En torno a este tema de las libertarias de inicios del siglo veinte, hay varias mujeres en países como Argentina o EE.UU. que han realizado trabajos de investigación en este ámbito.
Pienso que las mujeres escribimos menos, en general, porque, tal vez, estemos más en el mundo de la vida. Preocupadas del transcurrir diario, pienso y tal vez sea un prejuicio. Pero también noto que en el mundo feminista esto no es tan así, hay muchas mujeres escribiendo en el ámbito amplio del feminismo y, por otro lado, el anarcofeminismo está agarrando cada vez más vuelo, por lo menos aquí en Chile.
No sé a qué te refieres con “anarquismo verde”, ¿al ecológico? Si es así no tengo mucha información sobre ello.
ANA: Sí, yo me refiero a la ecología en una perspectiva radical, libertaria... Pero, cuéntenos un poco acerca de esos "vuelos" del anarcofeminismo en Chile. ¿Qué destacaría?
Alejandra: No conozco lo del anarquismo verde. Aquí en Chile, logramos, de forma incipiente, generar una especie de coordinación entre mujeres y grupos anarcofeministas. A partir de esta plataforma fuimos organizadas a la marcha del 8 de marzo donde el gobierno quería dar una imagen de que "las mujeres" habían llegado al poder. Nosotras convocamos a una "antimarcha" para desvelar que "la liberación de la mujer no tiene candidat@s", es decir, no es llegando al "poder" como nos liberamos hombres y mujeres.
Hicimos una especie de performance donde nos disfrazamos representando a cada uno de los poderes del Estado que encadenaban a una niña. Estuvo muy bueno. De ahí no nos hemos coordinado más pero las ganas están.
ANA: Una curiosidad. ¿El material histórico del movimiento anarquista chileno, periódicos, revistas, folhetos etc., están bien conservados?
Alejandra: El material microfilmado está en buenas condiciones y me parece que es bastante y, lo mejor o más importante, que el acceso a él es libre, es decir, no tienes que acreditar ser investigador como en otras bibliotecas dle mundo. Hay que aclarar, sin embargo, que este material que se encuentra microfilmado es de fines del siglo XIX y principios del XX, después no sé si se pueda encontrar más material de otras décadas, no soy experta en este tema.
ANA: Para finalizar, un mensaje a nuestros lectores, dirigido en especial a las mujeres anarquistas, libertarias, rebeldes, brujas...[risas] Gracias!
Alejandra: No sé, Moésio, el momento histórico que nos toca vivir es complejo, para hombres y mujeres. Estamos en la bisagra de un nuevo milenio y ya los roles del siglo pasado se notan como patrones cansados, pero, por otro lado es difícil inventar cosas nuevas. Creo que en eso estamos. Creo que en relación al tema de género [hombres/mujeres] estamos pasando por un momento de crísis y de renovación. Siento que van cayendo algunas opresiones, pero siempre desde una perspectiva individual.
Pienso en las altas cifras de la violencia en contra de las mujeres, en países como España, por ejemplo, y una se alarma con tanta muerte anual por la violencia de género. Pero creo que no podemos dejar de mirar al agresor, también, en este caso al hombre. Creo que “los hombres” también están pasando por una crísis donde tal vez este recurso de la violencia sea una forma de ahuyentar los fantasmas de la pérdida del poder.
Si pudiera enviar algún mensaje sería tanto para nuestras compañeras como para nuestros compañeros: a superar la dominación sexista, la dominación capitalista, la dominación en todo sentido, a superar el Poder.
Alejandra Pinto: mujerescreativas@yahoo.com
www.nodo50.org/mujerescreativas
www.edicionesespiritulibertario.cl

domingo, 24 de febrero de 2013

Carta a Lenin de Piotr Kropotkin

El día 21 de diciembre de 1920 el anarquista ruso Piotr Kropotkin, retornado a Rusia desde su exilio londinense después de la caída de la autocracia zarista, escribió la presente carta a Vladimir Ilich Ulianov Lenin, líder de partido bolchevique y principal dirigente del nuevo Estado soviético. En su misiva, el viejo revolucionario pedía a los comunistas un trato justo y respetuoso para los prisioneros políticos, convencido de que traicionar la coherencia entre fines y medios, clave en el ideario libertario, arrastraría a la revolución soviética a caer en los mismos abusos que Kropotkin y Lenin habían sufrido bajo el reinado de Nicolás II. La guerra que por entonces enfrentaba a los milicianos anarquistas ucranianos de Nestor Majno y a los soldados del ejército blanco de Piotr Wrangel no impedía a Kropotkin pedir un trato humano, y por lo tanto revolucionario, para sus más feroces enemigos.

Dmitrov, 21 de diciembre de 1920

Respetable Vladimir Illich:

Ha aparecido la noticia, en los diarios Izvestia y Pravda que da a conocer la decisión del gobierno soviético de tomar como rehenes a algunos miembros de los grupos de Savinkov y Cherkov del partido socialdemócrata, del centro táctico nacionalista de los guardias blancos, y a oficiales de Wrangel, para que, en caso de que sea cometido un intento de asesinato contra 108 líderes de los soviets, sean "exterminados sin piedad" tales rehenes.


¿Es que realmente no hay nadie cerca de usted que recuerde a sus camaradas y les persuada de que tales medidas representan un retorno al peor periodo de la Edad Media y de las guerras religiosas, y es totalmente decepcionante de gente que se ha echado a cuestas la creación de la sociedad en consonancia con los principios comunistas? Cualquier persona que ame el futuro del comunismo no puede lanzarse a lograrlo con tales medidas.


¿Es posible que nadie le haya explicado lo que realmente es un rehén? Un rehén es aprisionado no por castigo a algún crimen. Es detenido para chantajear al enemigo con su muerte. "Si ustedes matan a uno de los nuestros, nosotros mataremos a uno de los suyos". Pero, ¿no es esto la misma cosa que conducir al prisionero cada mañana hasta el cadalso y regresarlo a la celda, diciéndole: "Espera un poco más, todavía no"?

¿Y no comprenden sus camaradas que esto es equivalente a una restauración de la tortura para los rehenes y sus familias?
Espero que nadie me diga que la gente en el poder se interesa tan poco por las vidas. Hoy en cita aún entre los reyes hay algunas personas que contemplan la posibilidad del asesinato como una "ocupación azarosa". Y los revolucionarios, por su lado, asumen la responsabilidad de defenderse a sí mismos ante las Cortes que atentan contra su vida. Luisa Michel eligió este camino. O rechazan el juicio y son perseguidos, como Malatesta y Voltairine de Cleyre.

Aún los reyes y los papas han rechazado tan bárbaro método de autodefensa como lo es el de tomar rehenes. ¡Cómo pueden los apóstoles de una nueva vida, y los arquitectos de un nuevo orden social dotarse de tales medios de defensa contra sus enemigos! ¿Tendrá que considerarse esto como un signo de que ustedes consideran su experimento comunista fallido y que no están salvando tanto a ese sistema tan querido para ustedes, sino salvándose ustedes mismos?


¿No se dan cuenta sus camaradas de que ustedes, comunistas, a pesar de los errores que hayan cometido están trabajando para el futuro, y que por lo mismo, no debían realizar su trabajo en forma tan cercana a lo que fue el terror primitivo? Ustedes deberían saber que precisamente estos actos, realizados por revolucionarios en el pasado, han hecho de las nuevas realizaciones comunistas algo tan difícil de lograr.

Pienso que deben tomar en cuenta que el futuro del comunismo es más precioso que sus propias vidas. Y me alegrarla que con sus reflexiones renuncien a este tipo de medidas.

Con todo y estas muy serias deficiencias, la revolución de Octubre ha traído un enorme progreso. Ha demostrado que la revolución social no es imposible, cosa que la gente de Europa Occidental ya habla empezado a pensar. Y que, a pesar de sus defectos está trayendo algún progreso en dirección a la igualdad.

¿Por qué entonces golpear a la revolución empujándola a un camino que la lleva a su destrucción, sobre todo por defectos que no son inherentes al socialismo o al comunismo, sino que representa la supervivencia del viejo orden y de los antiguos efectos destructivos de la omnívora autoridad ilimitada?
Con camaradería y afecto.

martes, 5 de febrero de 2013

ANARCHISTS AGAINST THE WALL

Anarquistas contra el muro es un grupo de acción directa que fue creado en 2003 en respuesta a la construcción del muro que Israel está llevando a cabo en territorio palestino en la zona ocupada de Cisjordania. El grupo trabaja en cooperación con activistas palestinos en una lucha común y popular contra la ocupación.
Desde su formación, el grupo ha participado en cientos de manifestaciones y acciones directas contra el muro en particular y la ocupación en general dentro de la Cisjordania. Todo el trabajo de ACEM en Palestina es coordinado a través de comités populares locales de comunidades palestinas.
Por qué resistimos
Es el deber de los ciudadanos israelíes resistir las políticas y acciones inmorales llevadas a cabo en nuestro nombre. Creemos que es posible hacer más que manifestarnos dentro de Israel o participar en acciones de ayuda humanitaria. El sistema de apartheid y ocupación no se van a acabar espontáneamente. Terminarán cuando se vuelvan ingobernables e inmanejables. Es tiempo de oponerse físicamente a los bulldozers, al ejército y a la ocupación.

martes, 15 de enero de 2013

Sobre el ataque incendiario a casa patronal en la Araucanía (Chile) y la represión a dos mapuche.


Antes de nada pido disculpas por estos días de parón. Parece que ya va siendo hora de darle vida otra vez al blog. Vuelven las rutinas, supongo...

Bueno.

Para difundir esta noticia, es mejor remontarse a lo sucedido hace 5 años.

El 3 de enero de 2008, el compañero Matías Catrileo, joven anarquista y mapuche, fue asesinado a sangre fría por los disparos efectuados por Walter Ramírez, mientras participaba en una toma simbólica de un terreno que corresponde históricamente al Wallmapu (concepto que abarca los territorios de la etnia mapuche así como su nación cultural e histórica). Esta tragedia marcó a hierro candente una nueva fecha de lucha y revuelta en la mente de la juventud rebelde chilena y del pueblo mapuche en particular. Por eso, cada 3 de enero desde el 2008, las manifestaciones (tanto de una onda más calmada como otras de tipo más insurrecto) así como los sabotajes descentralizados y las venganzas contra lxs representantes y/o defensorxs del poder se extienden para iluminar las calles en memoria del compañero caído.


Este año, tuvieron lugar protestas en varios lugares, destacando las de las calles del centro de Santiago de Chile, donde se produjeron graves disturbios entre grupos de jóvenes encapuchadxs que atacaban y causaban destrozos en bancos y símbolos del capital y el Estado que se encontraban a su paso, y la policía, que protegía como siempre los inmerecidos privilegios de las élites (más información de esto en Liberación Total, aquí). Sin embargo, este año la rabia fue más allá y en la noche del viernes 4, en la comuna de Vicún (a 25 kilómetros de Temuco) fue quemada por encapuchadxs la casa patronal de Werner Luchsinger Lemp, un empresario latifundista y agricultor responsable de robar tierras a lxs mapuches y de acumularlas, y además, pariente del terrateniente "dueño" del terreno en cuya toma simbólica fue asesinado Matías Catrileo. Tanto él como su mujer murieron quemadxs en el incendio (aquí la info, también en LT).


El matrimonio ajusticiado por la rabia popular mapuche es bien conocido en Chile, gozan de una buena posición económica y social obtenida a través de la explotación de tierras que no les pertenecen y de personas que mantienen trabajándolas en condiciones de mierda y son muy amigxs de la mayoría de poderosxs del país latinoamericano. Ahora sin embargo están muertxs (qué penita, ¿verdad?, pobrecillxs...).

La mala noticia es que durante el ataque, Celestino Córdova Tránsito, que sería supuestamente uno de lxs encapuchadxs que atacaron la casa, recibió un balazo disparado por el propietario desde el balcón, y resultó herido. Fue más tarde capturado por la policía y trasladado al hospital regional de Temuco, donde le atendieron para luego ponerlo a disposición judicial con el fin de formalizarlo. Mientras, la represión se ha cebado con las comunidades mapuche, mediante allanamientos violentos y maltrato a sus habitantes. En uno de esos allanamientos, es también detenido José Cordova Tránsito, el hermano del compa herido que fue detenido  en las inmediaciones de la mansión incendiada, puesto que, según informaron lxs maderxs a través de sus portavoces oficiales de los medios de comunicación, existirían "evidencias secretas" (vamos, que no hay pruebas, pero bueno) que vincularían a José con la muerte del matrimonio de terratenientes. Además, indicaron que se habría encontrado una pistola de calibre 22 y un pasamontañas, junto a ropa que supuestamente se encontraría también vinculada con el atentado. Tenéis más info de esto en Refractario, aquí.


Pues bien. Según se ha informado también en Refractario (aquí) finalmente la mañana del pasado día 11, en un tenso ambiente y bajo una estricta vigilancia, el compañero José fue formalizado bajo ley de protección de armas, mientras que su hermano Celestino fue formalizado bajo la infame ley antiterrorista por 4 delitos, en concreto incendio con resultado de dos muertes, robo con violencia, incendio a una casa habitada e incendio de bienes inmuebles (este último cargo relacionado con otro ataque, el que tuvo lugar contra el fundo Santa Isabel en diciembre). El tribunal ha establecido un periodo de 6 meses para la investigación y preparación del juicio, y ordena que durante ese tiempo el compañero permanezca en prisión preventiva en la cárcel de Temuco (alejado del resto de prisioneros mapuche, que se encuentran en Angol menos uno, Héctor Llaitul, quien tras el ataque a la mansión por el cual imputaron a Celestino, fue trasladado en solitario a la cárcel de Concepción como venganza de las élites). Para más inri, otorgaron un periodo secundario para la investigación, que extiende la investigación hasta el próximo 25 de marzo pero en secreto. Esto significa que hasta esa fecha, la fiscalía y los cuerpos represivos pueden seguir "investigando" en secreto y la defensa no puede por lo tanto acceder a la documentación del caso (lo que dificulta enormemente articular una defensa jurídica justa para el compañero).

En cuanto a su hermano José, tras haber estado en prisión preventiva bajo la ley anti-terrorista, finalmente la propia fiscalía rectifica, niega que él tenga relación con el atentado, y le formalizan, como ya dije, por ley de protección de armas (por la pistola encontrada supuestamente en su casa), y queda "en libertad" bajo prohibición de abandonar el país y obligación de presentarse cada dos semanas a firmar en dependencias policiales.


Mientras se celebraba la audiencia, en el exterior tuvieron lugar pequeños encontronazos entre familiares del matrimonio de burguesxs ajusticiado y habitantes de comunidades mapuches que habían acudido a apoyar a Celestino y a su hermano. Al parecer, familiares del matrimonio de latifundistas asesinado, se presentaron de manera provocadora en el lugar increpando a lxs mapuches con pancartas con lemas como "Quiero ser terrorista, así tendré derechos humanos" (no sé qué encuentran estxs ricxs de mierda de derecho, o de humano, en el trato que reciben en el mundo, y en Chile en concreto, las personas que plantan cara a este sistema de mierda y a sus injustas lógicas para el reparto de los privilegios).


A esto contestaron lxs mapuches con otros carteles, donde denunciaban la impunidad con la que la represión abusa de sus comunidades en el sur de Chile. Un cartel inquietante rezaba: “Mas de 12 mapuches asesinadxs: No vino ningún ministro y tampoco se habló de Terrorismo". Entonces, para poner la guinda a la ya delicada situación, una tía, mujer de un latifundista tan miserable y explotador como el ejecutado en el atentado, y miembro del colectivo "Paz en la Araucanía", se acercó a niñxs mapuches que se encontraban con sus familias para colocarles carteles de su asociación, a lo que varixs mapuches reaccionaron con rabia, agravándose el enfrentamiento y teniendo que intervenir efectivos de gendarmería (carcelerxs). 

Por lo que explican en Refractario, "Paz en la Araucanía" tiene pinta de ser una especie de AVT chilena (y esto lo digo sin ánimo de ensalzar a ETA, la cual, pese a mi defensa de la lucha armada, es una organización que digamos que no goza precisamente de mis simpatías). Se trata de un colectivo que como medio para paralizar las resistencias a las crueles políticas del Estado chileno condena todas las acciones populares de resistencia que se salen de los marcos establecidos, mientras apuesta por mantener la falsa paz demócrata y la tranquilidad pequeño-burguesa impuesta por el monopolio de la violencia en manos del Estado y el Capital, que usan la cultura represiva para protegerse de las víctimas de sus miserias. "Paz en la Araucanía" son todxs lxs niñxs, mujeres embarazadas, ancianxs y hombres tiroteadxs por la policía sin que nadie investigue lxs heridxs ni lxs muertxs. "Paz en la Araucanía" son lxs prisionerxs mapuche torturadxs en las cárceles sin que tampoco se investigue nada. "Paz en la Araucanía" es el racismo institucional y por parte de las altas clases económicas contra las comunidades mapuche y sus miembros. "Paz en la Araucanía" son también los medios de comunicación oficiales criminalizando luchas que sólo pretenden reclamar su derecho a sobrevivir, su cultura, su libertad y su dignidad como pueblo, contra un sistema depredador y asesino que destruye sus tierras, entierra sus modos de vida, mata a sus familias y por si fuera poco, califica luego de "terroristas" a quienes cometen el "terrible crimen" de defenderse, mientras limpian la sangre de sus manos con billetes. Y una mierda. Ni "Paz en la Araucanía" ni pollas en vinagre.

Tras la intervención de los carceleros, lxs burguesxs, escoltadxs por carcelerxs y policías, continúan insultando a lxs mapuches gritándoles "¡terroristas!". Qué valientes, insultando cuando os cubren las espaldas lxs mismxs carcelerxs y policías que asaltan armadxs comunidades de mapuches inocentes, ¿ellxs no son terroristas o qué? Vosotrxs seguid así, que luego le prenden fuego a una casa, mueren vuestrxs coleguitas explotadorxs y asesinxs y vais a llorar a la tele.

Cabe destacar la respuesta que un comunero mapuche dio a las provocaciones de unx de lxs latifundistas:

“Si yo me acerco a ti , a ti te protegen ¿quién es el terrorista? Yo siento miedo, no puedo acercarme a ti porque estás protegido por carabineros ¿quién es el terrorista? Yo tengo miedo porque me están mirando los carabineros, toda la prensa me está sacando fotos, ¿quién es el terrorista? Yo siento miedo, ¡no tú!"

Sólo queda esperar a ver qué le depara el destino al compañero Celestino, pues como decía una pancarta, usada durante una vigilia en los alrededores de la cárcel de Temuco para solidarizar con él, "Hay que llamarse Luchsinger para que importe, duela, conmueva y se hable de terrorismo. ¡Fuera lxs latifundistas!".


sábado, 29 de diciembre de 2012

Bachelet: dos muertos bajo su gestión.


El 12 de noviembre pasado se cumplieron diez años del brutal asesinato de Alex Lemún, bajo los gobiernos de la Concertación, presidido en esa oportunidad por Ricardo Lagos. Mientras éste se encontraba en el Fundo Santa Alicia en el marco de la recuperación de tierras que sostenía la comunidad "Montutui Mapu", Lemún recibió en la cabeza el impacto de un perdigón de plomo de una escopeta calibre 12, disparada por el oficial Marco Aurelio Treuer, falleciendo el 12 de noviembre del 2002 en la Clínica Alemana de Temuco.
Mientras la presidenta Bachelet se encaminaba al tercer año de su continuismo ultraneoliberal y bajo el techo de la Constitución fascista de la dictadura de Pinochet y sus secuaces y con una fuerte caída en las diversas encuestas que se han realizado en el país, la gestión gubernativa de la mandataria socialdemócrata neoliberal, se ve empañada por la muerte del estudiante universitario de origen mapuche Matías Catrileo, el joven era estudiante de la carrera de Agronomía de la Universidad de la Frontera de Temuco.
El incidente se produjo luego de una serie de acciones reivindicativas promovidas por los pueblos originarios de la región de la Araucanía y que está relacionada con sus luchas ancestrales de devolución de las tierras que le fueron arrebatadas por la ocupación de la Corona española primero, y luego por la naciente oligarquía económica y financiera chilena, que a través de los siglos ha usurpado las tierras del pueblo mapuche.
Los connotados ladrones de tierras, transformados en latifundistas y hacendados, en su mayor parte proceden del 20% más rico del país. Cuya militancia política o cercanía se encuentra en las filas del pinochetismo representado por la Unión Demócrata Independiente (UDI), Renovación Nacional (RN), la Democracia Cristiana y la Iglesia Católica chilena, que también mantiene bajo su poder tierras que antiguamente fueron de propiedad de los pueblos originarios chilenos.
El crimen de Matías Catrileo se ha producido en el marco de la huelga de hambre que han estado realizando comuneros mapuches y adherentes a su causa, que exigen la liberación de todos los presos políticos mapuches existentes en el país, además de algunos beneficios carcelarios, que las autoridades administrativas de los centros de reclusión, se niegan terminantemente a conceder.
En Chile en la resolución de conflictos de cualquier índole, ya sean de orden reivindicativo, por mejores condiciones de vida, por una educación de calidad, buenos servicio de salud, de buses, viviendas dignas, por tener ingresos éticos y justos, o recuperar tierras del pueblo mapuche que se encuentran en manos de la clase económicamente dominante del país. La única respuesta que encuentra la clase trabajadora, los sectores populares y los pueblos originarios chilenos, siempre es la represión del Estado chileno, que amparado en la Constitución fascista de la dictadura, y su ley antiterrorista, les permite desplegar la policía militarizada chilena, en este caso, en toda la región de la Araucanía, que suele responder con la mayor brutalidad posible, como en los mejores tiempos de la dictadura.
El Estado chileno, y los cogobiernos de la Concertación con el pinochetismo (UDI-RN), con respecto a las demandas ancestrales de los pueblos originarios chileno, pareciera tener establecido una política de exterminio, más que la solución real de sus peticiones. En este plano, el Estado chileno y los gobiernos de la Concertación hicieron tabla rasa de las resoluciones de las Naciones Unidas, con respecto a la situación de los pueblos originarios y sus conculcados derechos históricos y humanos.
En otro escenario y siempre en la región de la Araucanía, los aparatos represivos del Estado chileno, que reciben órdenes directas del Ministerio del Interior, asesinaron  al trabajador forestal Rodrigo Cisternas, que participaba en la lucha por mejores demandas económicas para el conjunto de los trabajadores forestales de la región. Cabe agregar además que los Tribunales de Justicia, sin haber llevado una investigación exhaustiva al respecto, han resuelto dejar en la más absoluta impunidad el crimen de Rodrigo Cisterna, sin que ninguno de los esbirros de la policía militarizada pague con cárcel por ello. Este crimen sin duda mancha con sangre de chilenos la gestión realizada por el gobierno concertacionista de Michelle Bachelet, que se ampara en la legalidad de la dictadura reinante hasta ahora en el país.
 El criminal de los aparatos represivos militarizados del Estado chileno, que ultimo a Matías Catrileo, fue identificado como el policía uniformado Walter Ramírez Espinoza, quien fue detenido en la subcomisaría de Fuerzas Especiales de la ciudad Temuco, en la actualidad, no cumple condena alguna.
Mientras tanto la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecido (AFDD), en una carta dirigida a la Corte Suprema, adjudicó al renunciado ministro Belisario Velasco la responsabilidad política y penal por la muerte del joven mapuche Matías Catrileo Quezada.
La organización mapuche Meli Wixan Mapu realizó una conferencia de prensa para pedir la renuncia del jefe de zona policial de la Araucanía, Mauricio Catalán, y acusaron a Carabineros de implementar una política de represión indiscriminada y de "gatillo fácil" contra las comunidades mapuches.
El vocero de la organización, Manuel Díaz Calfíu, indicó que era su “responsabilidad moral” pedir esta renuncia, a pesar las pocas esperanzas que tienen de que su petición se haga realidad, citando como antecedente la investigación por el asesinato de Alex Lemún, adjudicado al mayor Marco Aurelio Treuer, quien "fue después ascendido a comandante", siendo premiado así por los gobiernos de la Concertación.
El alevoso crimen del estudiante universitario de origen mapuche mantiene la región con una fuerte tensión, ante las movilizaciones que se  desplegaron por grupos de protesta por el crimen del joven comunero mapuche. Las manifestaciones de los pueblos originarios en la zona, ha significado la ocupación de carreteras, el impedimento del flujo de automóviles, buses, camiones y la realización de fogatas como señal de protesta.
En la ciudad de Concepción, otro grupo protagonizó una marcha que comenzó en la catedral de la ciudad, pasó por el edificio institucional de Carabineros de esa región, en donde se repudió el actuar de los efectivos de la policía uniformada, y concluyó con una velatón en homenaje al universitario fallecido.
Los crímenes de Alex Lemún, Rodrigo Cisterna y Matías Catrileo, se inserta en un Estado y gobierno, que actúa con un claro signo autoritario y amparándose en la legislación represiva de la dictadura, que permite que los aparatos de la policía uniformada del Estado chileno actúen de forma despiadada imponiendo el terrorismo de forma virulenta y brutal contra todos aquellos que osen por exigir mejores condiciones de vida o la restitución de sus tierras enajenadas.
La presidenta Bachelet, el Ministro del Interior, el Intendente respectivo de la región, la coalición política de gobierno, cual Poncio Pilatos, no pueden seguir lavándose las manos antes los crímenes y la represión que se impone desde las sombras del palacio de gobierno y la casta política que cogobierna el país, la denuncia ante los organismos internacionales respectivo no se puede dejar de esperar, menos la movilización social y la solidaridad con los pueblos en lucha.


lunes, 10 de diciembre de 2012

Las cárceles y su influencia moral sobre los presos – P. Kropotkin


Kropotkin es quizá el único de los teóricos clásicos del anarquismo que llegó a abordar directamente el tema del castigo y de las cárceles. Al analizar sus postulados, resulta interesante notar que, en general, mucho de lo por él sostenido guarda una clara identidad con posturas expresadas por los actuales ideólogos del abolicionismo, particularmente con lo dicho por Mathiesen y Christie.En el trabajo que pongo a continuación (el primero de dos de su autoría que pretendo agregar acá), Kropotkin analiza principalmente algunas de las teorías justificacionistas más importantes y en boga en su época: la de la rehabilitación y la prevención general.
La primera de ellas considera al delincuente un ente “desviado” que es necesario volver al cauce de la “normalidad” social, respecto del cual el encierro se transforma en una vía para poder someterlo a un tratamiento de rehabilitación.
Por su parte, la prevención general mira más bien los efectos de la cárcel no desde el punto de vista de quien es sometido a prisión, sino de la sociedad en su conjunto. En este sentido, el preso es considerado un medio, a través del cual se busca dar una señal al conjunto de la sociedad, particularmente a aquellos que no han dilinquido pero se encuentran en disposición de llegar a hacerlo, de que se abstengan de cometer actividades ilícitas por cuanto el daño a recibir es del todo superior a los beneficios que el delito otorga.
Como modernamente Mathiesen, Christie y otros criminólogos también han afirmado, Kropotkin niega que la cárcel cumpla algunos de estos fines que se enarbolan para justificarla. El encierro, particularmente en las condiciones inhumanas en que él se materializa, es incapaz de reformar a quien a cometido un delito -y por el contrario, somete a un proceso de carcelización que no sólo no inhibe sino que acentúa la posibilidad de la reincidencia-; ni tampoco la cárcel sirve para evitar que los demás sujetos quebranten la ley.
__________________________________________________________
(Discurso pronunciado por Piotr Kropotkin en Paris el 20 de diciembre de 1877)
LAS CÁRCELES Y SU INFLUENCIA MORAL SOBRE LOS PRESOS
Piotr Kropotkin
Descargar este artículo
Introducción:Tras el problema económico y tras el problema del Estado, quizás el más importante de todos sea el que concierne al control de los actos antisociales. La distribución de justicia fue siempre el principal instrumento para crear derechos y privilegios, pues se basaba en sólidos fundamentos de derechos constituidos; el problema de lo que ha de hacerse con los que cometen actos antisociales contiene en consecuencia en sí el gran problema del gobierno y del Estado.
Es hora ya de que nos preguntemos si la condena a muerte o a la cárcel son justas.
¿Logran el doble fin que se marcan como objetivo, el de impedir la repetición del acto antisocial y (en cuanto a las cárceles) el de reformar al infractor?
Son graves cuestiones. De la solución que se les de depende no sólo la felicidad de miles de presos, no sólo el destino de mujeres y niños asolados por la miseria, cuyos padres y maridos no pueden ayudarles desde detrás de sus rejas, sino también la felicidad de la especie humana. Toda injusticia cometida contra un individuo la experimenta, en último termino, todo el conjunto de la especie.
He tenido ocasión de conocer dos cárceles en Francia y varias en Rusia, y diversas circunstancias de mi vida me han llevado a volver a estudiar las cuestiones penales, y creo que es mi deber exponer claramente lo que son las cárceles: relatar mis observaciones y mis ideas, resultado de ellas.
1. La cárcel como escuela de delito.
Cuando un hombre ha estado en la cárcel una vez, vuelve. Es inevitable, las estadísticas lo demuestran. Los informes anuales de la administración de justicia penal de Francia muestran que la mitad de los que comparecen ante los jurados y dos quintas partes de los que anualmente comparecen ante los órganos menores por faltas reciben su educación en las cárceles. Casi la mitad de los juzgados por asesinato, y tres cuartas partes de los juzgados por robo con allanamiento son reincidentes. En cuanto a las cárceles modelo, mas de un tercio de los presos que salen de estas instituciones supuestamente correctivas vuelven a ser encarcelados en un plazo de doce meses después de su liberación.
Otra característica significativa es que la infracción por la que el hombre vuelve a la cárcel es siempre mas grave que la anterior. Si antes era un pequeño robo, vuelve ya por un audaz robo con allanamiento. Si la primera vez le encarcelaron por un acto de violencia, lo más probable es que vuelva luego como asesino. Todos los tratadistas de criminología coinciden en este punto. Los ex-presidiarios se han convertido en un grave problema en Europa. Y ya sabemos como lo ha resuelto Francia: decretando su destrucción total por las fiebres de Cayena, un exterminio que se inicia en el viaje.
2. La Inutilidad de las cárceles.
Pese a todas las reformas hechas hasta el presente, pese a los experimentos de los distintos sistemas carcelarios, los resultados son siempre los mismos. Por una parte, el número de delitos contra las leyes existentes ni aumenta ni disminuye sea cual sea el sistema de castigo. En Rusia se ha abolido la flagelación y en Italia la pena de muerte, sin que variara el número de crímenes. La crueldad de los jueces puede aumentar o disminuir, la crueldad del sistema penal jesuítico cambiar, pero el número de actos considerados delitos se mantiene constante. Sólo le afectan otras causas que brevemente enunciaré.
Por otra parte sean cuales fueren los cambios introducidos en el régimen carcelario, el problema de la reincidencia no disminuye. Esto es inevitable; así ha de ser; la prisión mata todas las cualidades que hacen al hombre adaptarse mejor a la vida comunitaria. Crea el tipo de individuo que inevitablemente volverá a la cárcel para acabar sus días en una de esas tumbas de piedra que tienen grabado: «Casa de detención y corrección».
A la pregunta “¿Qué hacer para mejorar el sistema penal?», sólo hay una respuesta: nada. Es imposible mejorar una cárcel. Con excepción de unas cuantas mejoras insignificantes, no se puede hacer absolutamente nada más que demolerla.
Podría proponer que se pusiese un Pestalozzi al frente de cada cárcel. Me refiero al gran pedagogo suizo que recogía niños abandonados y hacer de ellos buenos ciudadanos.
Podría proponer también que substituyesen a los guardias actuales, ex soldados y ex policías, sesenta Pestalozzis. Aunque preguntareis:
«¿Dónde encontrarlos?»… Pregunta razonable. El gran maestro suizo rechazaría sin duda el oficio de carcelero, pues, el principio de toda cárcel es básicamente malo porque priva al hombre de libertad.
Privando a un hombre de su libertad, no se conseguirá que mejore. Cultivaremos delincuentes habituales, como ahora mostraré.
3. Los delincuentes en la cárcel y fuera.
Para empezar, tengamos en cuenta que no hay preso que considere justo el castigo que se le aplica. Esto es en si mismo una condena de todo nuestro sistema judicial. Hablad con un hombre encarcelado o con un gran estafador. Dirá: «Aquí están los de las pequeñas estafas, los de las grandes andan libres y gozan del público respeto». ¿Qué responder, sabiendo que existen grandes empresas financieras expresamente dedicadas a arrebatar los últimos céntimos de los ahorros de los pobres, y cuyos fundadores se retiran a tiempo con botines legales hechos a costa de esos pequeños ahorros? Todos conocemos esas grandes empresas que emiten acciones, sus circulares falsas, sus inmensas estafas. ¿Cómo no dar al preso la razón?
Y el hombre encarcelado por robar una caja fuerte, te dirá: «Simplemente no fui bastante listo; nada mas». ¿Y qué contestarle, sabiendo lo que pasa en sitios importantes, y cómo, tras terribles escándalos, se entrega a esos grandes ladrones el veredicto de inocencia?
Cuantas veces se oirá decir a los presos: «Son los grandes ladrones los que nos tienen aquí encerrados; nosotros somos los pequeños». ¿Cómo discutir esto cuando los presos saben de las increíbles estafas perpetradas en el campo de las altas finanzas y del comercio. Cuando saben que la sed de riquezas, adquiridas por todos lo medios posibles, es la esencia misma de la sociedad burguesa? Cuando ha examinado la inmensa cantidad de transacciones sospechosas que separan a los hombres honestos (según medidas burguesas) y a los delincuentes, cuando ha visto todo esto, tiene sin duda que creer que las cárceles son para torpes, no para delincuentes.
Esta es la norma respecto al mundo exterior. En cuanto a la cárcel misma, no hace falta extenderse mucho en ello. Sabemos bien lo que es. Sea respecto a la comida o a la distribución de favores, en palabras de los presos, desde San Francisco a Katmchatka: «Los mayores ladrones son los que nos tienen aquí, no nosotros».
4. El trabajo en la cárcel.
Todos conocemos el influjo dañino de la ociosidad. El trabajo realza al hombre. Pero hay muchos trabajos. El trabajo del libre hace sentirse parte del todo inmenso; el del esclavo degrada. Los trabajos forzados se hacen a la fuerza, sólo por miedo a un castigo peor. Y ese trabajo, que no atrae por si mismo porque no ejercita ninguna de las facultades mentales del trabajador, esta tan mal pagado que se considera un castigo.
Cuando mis amigos hacían corsés o botones de concha y ganaban doce centavos por diez horas al día, y cuatro los retenía el Estado, podemos comprender muy bien la repugnancia que este trabajo producía al condenado a ejecutarlo.
Cuando uno gana treinta y seis centavos por semana, hay derecho a decir: «Los ladrones son los que aquí nos tienen, no nosotros».
5. Consecuencias del cese de los contactos sociales.
¿Y qué inspiración puede lograr un preso para trabajar por el bien común, privado como está de toda conexión con la vida exterior? Por un refinamiento de crueldad, quienes planearon nuestras cárceles hicieron todo lo posible por cortar toda relación del preso con la sociedad. En Inglaterra, la mujer y los hijos del preso sólo pueden verle una vez cada tres meses y las cartas que se le permiten escribir son realmente ridículas. Los filántropos han llegado a veces a desafiar la naturaleza humana hasta el punto de impedir a un preso a escribir algo más que su firma en un impreso.
La mejor influencia a que un preso podría someterse, la única que podría aportarle un rayo de luz, un soplo de cariño en su vida (la relación con los suyos) queda sistemáticamente prohibida.
En la vida sombría del preso, sin pasión ni emoción, se atrofian en seguida los buenos sentimientos. Los trabajadores especializados que amaban su oficio pierden el gusto por el trabajo. La energía corporal se esfuma lentamente.
La mente no tiene ya energía para fijar la atención; el pensamiento es menos ágil, y, en cualquier caso, menos persistente.
Pierde profundidad. Yo creo que la disminución de la energía nerviosa en las cárceles se debe, sobre todo, a la falta de impresiones variadas.
En la vida ordinaria hay miles de sonidos y colores que asaltan diariamente los sentidos, un millar de pequeños hechos llegan a nuestra conciencia y estimulan la actividad del cerebro. Esto no sucede con los sentidos de los presos. Sus impresiones son escasas y siempre las mismas.
6. La teoría de la fuerza de voluntad.
Hay otra importante causa de desmoralización en las cárceles. Todas las transgresiones de las normas morales aceptadas pueden atribuirse a la falta de una voluntad fuerte. La mayoría de los habitantes de las cárceles son gentes que no tuvieron la fuerza suficiente para resistir las tentaciones que les rodeaban o para controlar una pasión que les arrastró momentáneamente. En las cárceles, como en los conventos, se hace todo lo posible para matar la voluntad del hombre. No se suele tener posibilidad de elegir entre dos opciones.
Las raras ocasiones en que se puede ejercitar la voluntad son muy breves. Toda la vida del preso está regulada y ordenada previamente. Sólo tiene que seguir la corriente, que obedecer so pena de graves castigos.
En estas condiciones, toda la fuerza de voluntad que pudiese tener al entrar desaparece.
¿Y dónde buscar fuerzas para resistir las tentaciones que surjan ante él, como por arte de magia, cuando salga de entre los muros de la cárcel? ¿Dónde encontrará la fuerza necesaria para resistir el primer impulso de un arrebato de pasión, si durante años se hizo lo posible por matar esa fuerza interior, por hacerle dócil instrumento de los que le controlan? Este hecho es, en mi opinión, la condena más terrible de todo el sistema penal basado en privar de libertad al individuo.
Es claro el motivo de esta supresión de la voluntad del individuo, esencia de todo sistema penitenciario. Nace del deseo de guardar el mayor número de presos posible con el menor número posible de guardias. El ideal de los funcionarios de prisión seria millares de autómatas, que se levantaran, trabajaran, comieran y fueran a dormir controlados por corrientes eléctricas accionadas por uno de los guardianes. Quizá así se ahorrase presupuesto, pero nadie debería asombrarse de que estos hombres, reducidos a máquinas, no fuesen, una vez liberados, tal cómo la sociedad los desea. Tan pronto como un preso queda libre, le esperan sus viejos camaradas. Lo reciben fraternalmente y se ve una vez mas arrastrado por la corriente que le llevó a la cárcel. Nada pueden hacer las organizaciones protectores. Lo único que pueden hacer para combatir la influencia maligna de la cárcel es aliviar su influjo en los ex-presidiarios.
¡Qué contraste entre la recepción de sus viejos camaradas y la de la gente que se dedica a tareas filantrópicas con ex-presidiarios! ¿Cuál de estas personas le invitará a su casa y le dirá simplemente: «Aquí tienes una habitación, aquí tienes un trabajo, siéntate en esta mesa como uno mas de la familia»?
El ex-presidiario sólo busca la mano extendida de cálida amistad. Pero la sociedad, después de haber hecho todo lo posible por convertirle en enemigo, después de inocularle los vicios de la cárcel, le rechaza. Le condena a ser un «reincidente».
7. El efecto de las ropas de la cárcel y de la disciplina.
Todo el mundo conoce la influencia de la ropa decente. Hasta un animal se avergüenza de aparecer ante sus semejantes si algo le hace parecer ridículo.
Si pintan a un gato de blanco y amarillo no se atreverá a acercarse a otros gatos. Pero los hombres empiezan por entregar una vestimenta de lunático a quien afirman querer reformar.
El preso se ve sometido toda su vida de prisión a un tratamiento que indica un desprecio absoluto por sus sentimientos. No se concede a un preso el simple respeto debido a todo ser humano. Es una cosa, un número, y a cosa numerada se le trata. Si cede al más humano de todos los deseos, el de comunicarse con un camarada, se le culpa de falta de disciplina. Quien no mintiese ni engañase antes de entrar en la cárcel: allí aprenderá a mentir y a engañar y este aprendizaje será para él una segunda naturaleza.
Y los que no se someten lo pasan mal. Si verse registrado le resulta humillante, si no le gusta la comida, si muestra disgusto porque el guardián trafica con tabaco, si divide su pan con el vecino, si conserva aun la suficiente dignidad para enfadarse por un insulto, si es lo bastante honrado para sublevarse por pequeñas intrigas, la cárcel será para él un infierno. Se verá abrumado de trabajo o le meterán a pudrirse en confinamiento solitario.
La más leve infracción de disciplina significará el castigo mas grave. Y todo castigo llevará a otro. Por la persecución le empujaran a la locura. Puede considerarse afortunado si no deja la cárcel en un ataúd.
8. Los carceleros.
Es fácil escribir en los periódicos que hay que vigilar estrechamente a los guardias de las cárceles, que deben elegirse entre hombres buenos. No hay nada más fácil que construir utopías administrativas. Pero el hombre seguirá siendo hombre, guardián o preso.
Y cuando se condena a estos guardianes a pasar el resto se sus vidas en situaciones falsas, sufren las consecuencias. Se vuelven irritables. Sólo en monasterios y conventos hay tal espíritu de mezquina intriga. En ninguna parte abundan tanto escándalos y chismorreos como entre los guardianes de las cárceles.
No se puede dar a un individuo autoridad sin corromperle. Abusará de ella. Y será menos escrupuloso y sentirá su autoridad más aun cuanto su esfera de acción sea mas limitada.
Obligado a vivir en terreno enemigo, el guardián no puede convertirse en un modelo de bondad. A la alianza de los presos se opone la de los carceleros. Es la institución la que les hace lo que son: sicarios ruines y mezquinos. Si pusiésemos a Pestalozzi en su lugar, pronto sería un carcelero.
Rápidamente, el rencor contra la sociedad penetra en el corazón del preso. Se habitúa a detestar a los que le oprimen. Divide el mundo en dos partes: una, aquella a la que pertenecen él y sus camaradas; la otra, el mundo exterior representado por los guardianes y sus superiores. Los presos forman una liga contra todos los que no llevan el uniforme de presidiario. Son sus enemigos y cuanto puedan hacer para engañarles es bueno.
Tan pronto como se ve en libertad, pone el preso en práctica su código. Antes de ir a la cárcel pudo cometer su delito involuntariamente. Ahora tiene una filosofía que puede resumirse en estas palabras de Zola: «Que sin vergüenzas son estos hombres honrados».
Si consideramos las distintas influencias de la cárcel sobre el preso nos convenceremos de que hacen al hombre cada vez menos apto para vivir en sociedad. Por otra parte, ninguna de estas influencias eleva las facultades intelectuales y morales del preso, ni le lleva a una concepción mas elevada de la vida. La cárcel no mejora al preso. Y además, hemos visto que no le impide cometer otros delitos. No logra, pues, ninguno de los fines que se propone.
9. ¿Cómo debemos tratar a los infractores?
Debemos de formular la siguiente pregunta: «¿Qué debería hacerse con los que violan las leyes?» No me refiero a las leyes escritas (son triste herencia de un triste pasado), si no a los principios morales grabados en los corazones de todos nosotros.
Hubo tiempos en que la medicina era el arte de administrar ciertas drogas, laboriosamente descubiertas con experimentos. Pero nuestra época ha enfocado el problema médico desde un nuevo ángulo. En vez de curar enfermedades, busca la medicina ahora ante todo impedirlas. La higiene es la mejor medicina de todas. Aun hemos de hacer lo mismo con este gran fenómeno social al que aun llamamos «delito», pero al que nuestros hijos llamarán «enfermedad social». Impedir la enfermedad será la mejor cura. Y esta conclusión se ha convertido ya en lema de toda una escuela de pensadores modernos dedicados al estudio del «delito».
En las obras publicadas por los innovadores están todos lo elementos necesarios para adoptar una actitud nueva hacia aquellos a quienes la sociedad, cobardemente, ha decapitado, ahorcado o encarcelado hasta ahora.
10. Causas del delito.
A tres grandes categorías de causas se deben esos actos antisociales llamados delitos. Son causas sociales, fisiológicas y físicas. Empezaré por las últimas. Son las menos conocidas, pero su influencia es indiscutible.
Causas físicas.
Si vemos que un amigo hecha al correo una carta olvidándose poner la dirección, decimos que es un accidente, que es algo imprevisto. Estos accidentes, estos acontecimientos inesperados, se producen en las sociedades humanas con la misma regularidad que los que pueden prevenirse. El número de cartas sin dirección que se envían por correo continúa siendo notable año tras año. Este número puede variar de un año tras otro, pero muy levemente. Aquí tenemos un factor tan caprichoso como la distracción. Sin embargo, este factor está sometido a leyes igual de rigurosas que las que gobiernan los movimientos de los planetas.
Y lo mismo sucede con el número de delitos que se cometen al año. Con las estadísticas de años anteriores en la mano, cualquiera puede predecir con antelación, con sorprendente exactitud, el número aproximado de asesinatos que se cometerán en el curso del año en cada país europeo.
La influencia de las causas físicas sobre nuestras acciones aun no ha sido, ni mucho menos, plenamente estudiada. Se sabe, sin embargo, que predominan los actos de violencia en el verano, mientras que en el invierno adquieren prioridad los actos contra la propiedad. Si examinamos los gráficos obtenidos por el profesor Enrico Ferri y observamos que el gráfico de actos de violencia sube y baja con el de temperatura, nos impresiona profundamente la similitud de los dos y comprendemos hasta que punto el hombre es una máquina. El hombre que tanto se afana de su voluntad libre, depende de la temperatura, los vientos y las lluvias tantos como cualquier otro organismo. ¿Quién pondrá en duda estas influencias? Cuando el tiempo es bueno y es buena la cosecha, y cuando los hombres se sienten a gusto, es mucho menos probable que de pequeñas disputas resulten puñaladas. Si el tiempo es malo y la cosecha pobre, los hombres se vuelven irritables y sus disputas adquieren carácter mas violento.
Causas fisiológicas.
Las causas fisiológicas, las que dependen de la estructura del cerebro, órganos digestivos y sistema nervioso, son sin duda más importantes que las causas físicas. La influencia de capacidades heredadas, así como de la estructura física sobre nuestros actos, han sido objeto de tan profunda investigación que podemos formarnos una idea bastante correcta de su importancia.
Cuando Cesare Lombroso afirma que la mayoría de los que habitan nuestras cárceles tienen algún defecto en su estructura cerebral, podemos aceptar tal afirmación siempre que comparemos los cerebros de los que mueren en prisión con los de quienes mueren fuera en condiciones de vida generalmente malas. Cuando demuestra que los asesinatos más brutales los cometen individuos que tienen algún defecto mental grave, aceptamos lo que dice si tal afirmación la confirman los hechos. Pero cuando Lombroso declara que la sociedad tiene derecho a tomar medidas contra los deficientes, no aceptamos seguirle. La sociedad no tiene derecho a exterminar al que tenga el cerebro enfermo. Admitimos que muchos de los que cometen estos actos atroces son casi idiotas. Pero no todos los idiotas se hacen asesinos.
En muchas familias, tanto en los manicomios, como en los palacios, hay idiotas con los mismos rasgos que Lombroso considera característicos del «loco criminal». La única diferencia entre ellos y los que van al patíbulo es el medio en que viven. Las enfermedades cerebrales pueden ciertamente estimular el desarrollo de las tendencias asesinas, pero no es algo inevitable. Todo depende de las circunstancias de quien sufra la enfermedad mental.
Toda persona inteligente podrá ver, por los datos acumulados, que la mayoría de los individuos a los que se trata hoy como delincuentes son hombres que padecen alguna enfermedad, y a quienes en consecuencia, es necesario curar lo mejor posible en vez de enviarlos a la cárcel, donde su enfermedad sólo puede agravarse.
Si nos sometiésemos todos a un riguroso análisis, veríamos que a veces pasan por nuestra mente, rápidos como centellas, los gérmenes de ideas que son los fundamentos de las malas acciones. Rechazamos estas ideas, pero si hubiesen hallado un eco favorable en nuestras circunstancias o si otros sentimientos, como el amor, la piedad o la fraternidad, no hubiesen contrarrestado estas chispas de pensamientos egoístas y brutales, habrían acabado llevándonos a una mala acción. En suma, las causas fisiológicas juegan un papel importante en arrastrar a los hombres a la cárcel, pero no son las causas de la «criminalidad» propiamente dicha. Estas afecciones de la mente, el sistema cerebro- espinal, etc., podemos verlas en estado incipiente en todos nosotros. La inmensa mayoría padecemos alguno de esos males. Pero no llevan a la persona a cometer un acto antisocial a menos que circunstancias externas les den una inclinación mórbida.
Causas sociales.
Si las causas físicas tienen tan vigorosa influencia en nuestras acciones, si nuestra fisiología es tan a menudo causa de los actos antisociales que cometemos, ¡cuanto más poderosas son las causas sociales! Las mentes más avanzadas e inteligentes de nuestra época proclaman que es la sociedad en su conjunto la responsable de los actos antisociales que se cometen en ella. Igual que participamos de la gloria de nuestros héroes y genios, compartimos los actos de nuestros asesinos.
Nosotros les hicimos lo que son, a unos y otros.
Año tras año crecen miles de niños en medio de la basura moral y material de nuestras grandes ciudades, entre una población desmoralizada por una vida mísera. Estos niños no conocen un verdadero hogar. Su casa es una choza mugrienta hoy y las calles mañana.
Crecen sin salida decente para sus jóvenes energías. Cuando vemos a la población infantil de las grandes ciudades crecer de ese modo, no podemos evitar asombrarnos de que tan pocos de ellos se conviertan en salteadores de caminos y en asesinos. Lo que me sorprende es la profundidad de los sentimientos sociales entre el género humano, la cálida fraternidad que se desarrolla hasta en los barrios peores. Sin ella, el número de los que declarasen guerra abierta a la sociedad sería aun mayor. Sin esta amistad, esta aversión a la violencia no quedaría en pie ninguno de nuestros suntuosos palacios urbanos.
Y al otro lado de la escala, ¿qué ve el niño que crece en las calles? Lujo, estúpido e insensato, tiendas elegantes, material de lectura dedicado a exhibir la riqueza, ese culto al dinero que crea la sed de riqueza, el deseo de vivir a expensas de otros. El lema es:
«Hazte rico. Destruye cuanto se interponga en tu camino y hazlo por cualquier medio, salvo los que puedan llevarte a la cárcel». Se desprecia hasta tal punto el trabajo manual, que nuestras clases dominantes prefieren dedicarse a la gimnasia que manejar la sierra o la azada. Una mano callosa se considera signo de inferioridad y un vestido de seda, de superioridad.
La sociedad misma crea diariamente estos individuos incapaces de llevar una vida de trabajo honesto y llenos de impulsos antisociales. Les glorifica cuando sus delitos se ven coronados del éxito financiero. Les envía a la cárcel cuando no tiene «éxito». No servirán ya de nada cárceles, verdugos y jueces cuando la revolución social haya cambiado por completo las relaciones entre capital y trabajo, cuando no haya ociosos, cuando todos puedan trabajar según su inclinación por el bien común, cuando se enseñé a todos los niños a trabajar con sus propias manos al mismo tiempo que su inteligencia y su espíritu, al ser cultivados adecuadamente, alcanzan un desarrollo normal.
El hombre es resultado del medio en que se cría y en que pasa su vida. Si se le acostumbra a trabajar desde la niñez, a considerarse parte del conjunto social, a comprender que no puede hacer daño a otros sin sentir al fin él mismo las consecuencias, habrá pocas infracciones de las leyes morales. Las dos terceras partes de los actos que hoy se condenan cómo delitos, son actos contra la propiedad.
Desaparecerán con la propiedad privada. En cuanto a los actos de violencia contra las personas, disminuyen ya proporcionalmente al aumento del sentido social y desaparecerán cuando ataquemos las causas en vez de los efectos.
11. ¿Cómo curar a los infractores?
Hasta hoy, las instituciones penales, tan caras a los abogados, han sido un compromiso entre la idea bíblica de venganza, la creencia medieval en el dominio, la idea del poder del terror de los abogados modernos y la de la prevención del crimen por medio del castigo.
No deben construirse manicomios para subsistir a las cárceles. Nada más lejos de mi pensamiento, que idea tan execrable. El manicomio es siempre cárcel. Lejos también de mi pensamiento esa idea, que los filántropos airean de cuando en cuando, de que debe ponerse la cárcel en manos de médicos y maestros. Lo que los presos no han hallado hoy en la sociedad es una mano auxiliadora, sencilla y amistosa, que les ayude desde la niñez a desarrollar las facultades superiores de su inteligencia y su espíritu; facultades estas cuyo desarrollo natural han obstaculizado o un defecto orgánico o las malas condiciones sociales a que somete la propia sociedad a millones de seres humanos. Pero si carecen de la posibilidad de elegir sus acciones, los individuos privados de su libertad no pueden ejercitar estas libertades superiores de la inteligencia y el corazón.
La cárcel de los médicos, el manicomio, sería mucho peor que nuestras cárceles presentes. Sólo dos correctivos pueden aplicarse a esas enfermedades del organismo humano que conducen al llamado delito: fraternidad humana y libertad. No hay duda de que en toda sociedad, por muy bien organizada que esté, aparecerán individuos que se dejen arrastrar fácilmente por las pasiones y que pueden cometer de cuando en cuando hechos antisociales.
Pero para impedir esto es necesario dar a sus pasiones una dirección sana, otra salida.
Vivimos hoy demasiado aislados. La propiedad privada nos ha llevado al individualismo egoísta en todas nuestras relaciones mutuas. Nos conocemos muy poco unos a otros; los puntos de contacto son demasiado escasos. Pero hemos visto en la historia ejemplos de vida comunal mucho más integrada: la «familia compuesta» en China, las comunas agrarias, por ejemplo.
Estas gentes si se conocen entre sí. Las circunstancias las fuerzan a ayudarse recíprocamente en un sentido material y moral. La vida familiar, basada en la comunidad primigenia, ha desaparecido. Ocupará su lugar una nueva familia, basada en la comunidad de aspiraciones. En esta familia, los individuos se verán forzados a conocerse mutuamente, a ayudarse entre sí y a apoyarse unos en otros moralmente en toda ocasión. Y esta colaboración mutua impedirá el gran número de actos antisociales que vemos hoy.
Se dirá, sin embargo, que habrá siempre algunos individuos, los enfermos, si queréis llamarles así, que serán un peligro para la sociedad. ¿No será necesario, pues, liberarnos de ellos, o impedir al menos que hagan daño a otros? Ninguna sociedad, por muy poco inteligente que sea, necesitará recurrir a una solución tan absurda, y ello tiene un motivo. Antiguamente se consideraba a los locos posesos de demonios y se les trataba en consecuencia.
Les mantenían presos en sitios como establos, encadenados a la pared como animales peligrosos. Luego Pinel, hombre de la gran revolución se atrevió a eliminar aquellas cadenas y probó a tratarles como hermanos. «Te devorarán», gritaron los guardianes. Pero Pinel no tuvo miedo. Aquellos a quienes se consideraba bestias salvajes se reunieron alrededor de Pinel y demostraron con su actitud que él tenía razón al creer en el mejor aspecto de la naturaleza humana, aun cuando la enfermedad nublase la inteligencia. Y ganó la causa. Se dejo de encadenar a los locos.
Luego, los campesinos del pueblecito belga de Gheel encontraron algo mejor. Dijeron:
«Mandadnos vuestros locos. Nosotros les daremos libertad total». Les adoptaron en sus familias, les dieron un sitio en sus mesas, oportunidad de cultivar con ellos sus campos y un puesto entre sus jóvenes en bailes y fiestas. «Comed, bebed y bailad con nosotros. Trabajad y corred por el campo y sed libres.» Este era el sistema, esta era toda la ciencia que sabían los campesinos belgas. (Hablo de los primeros tiempos. Hoy el tratamiento de los locos en Gheel se ha convertido en profesión y, siendo profesión y persiguiendo el lucro, ¿qué significado puede poseer?) Y la libertad obró un milagro. Los locos se curaron. Incluso los que tenían lesiones orgánicas incurables se convirtieron en miembros dóciles y tratables de la familia, como el resto. La mente enferma podía seguir trabajando de un modo anormal pero el corazón estaba en su sitio. Se proclamó el hecho como un milagro. Se atribuyeron estos notables cambios a la acción milagrosa de santos y vírgenes. Pero la virgen era la libertad y el santo, trabajo en el campo y trato fraternal. En uno de los extremos del inmenso «espacio que media entre enfermedad mental y delito» del que Maudsley habla, la libertad y el trato fraternal obraron su milagro.
También lo obrarán por el otro extremo.
12. Conclusión.
La cárcel no impide que se produzcan actos antisociales. Multiplica su número. No mejora a los que pasan tras sus muros. Por mucho que se reforme, las cárceles seguirán siendo siempre lugares de represión, medios artificiales, como los monasterios, que harán al preso cada vez menos apto para vivir en comunidad. No logran sus fines.
Degradan la sociedad. Deben desaparecer. Son supervivencia de barbarie mezclada con filantropía jesuítica.
El primer deber del revolucionario será abolir las cárceles: esos monumentos de la hipocresía humana y de la cobardía. No hay porque temer actos antisociales en un mundo de iguales, entre gente libre, con una educación sana y el hábito de la ayuda mutua. La mayoría de estos actos ya no tendrían razón de ser. Los restantes serían sofocados en origen.
En cuanto a aquellos individuos de malas tendencias que nos legará la sociedad actual tras la revolución, será tarea nuestra impedir que ejerciten tales tendencias. Esto se logrará ya muy eficazmente mediante la solidaridad de todos los miembros de la comunidad contra tales agresores. Si no lo lográsemos en todos los casos, el único correctivo práctico seguiría siendo tratamiento fraternal y apoyo moral.
No es esto una utopía. Se ha hecho ya con individuos aislados y se convertirá en práctica general. Y estos medios serán mucho más poderosos para proteger a la sociedad de actos antisociales que el sistema actual de castigo que es fuente constante de nuevos delitos.